Misterios Gozosos
Los Misterios Gozosos son los primeros misterios del Santo Rosario y nos muestran relatos sobre la encarnación y la vida de Cristo en su niñez.
Si quieres saber cuáles son estos misterios y que oraciones y epígrafes bíblicos encuentra podrás obtener toda esta información a continuación.
¿Qué son los misterios gozosos?
Los misterios Gozosos son el primer capítulo de los cinco misterios que existen. En estos, se narra la forma en la que el Ángel Gabriel anuncio que engendraría el Hijo de Dios, la visita de María a su prima Isabel, el nacimiento de Cristo, la presentación de Jesús en el templo y por último la pérdida del niño Jesús y su posterior hallazgo.
Santo Rosario Misterios gozosos
Los misterios Gozosos del Santo Rosario son:
Primer misterio gozoso, La encarnación del Hijo de Dios
El siguiente misterio Gozoso engloba la etapa donde Jesús fue encarnado en el cuerpo de María.
Envió Dios al ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, que se llamaba Nazaret, a una joven prometida a un hombre de la estirpe de David, de nombre José; la joven se llamaba María. El ángel, entrando en donde estaba ella, le dijo:
-Alégrate, favorecida, el Señor está contigo.
Ella se turbó al oír estas palabras, preguntándose qué saludo era aquél. El ángel le dijo:
-Tranquilízate, María, que Dios te ha concedido su favor. Pues, mira, vas a concebir, darás a luz un hijo y le pondrás de nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David su antepasado; reinará para siempre en la casa de Jacob y su reinado no tendrá fin.
María dijo al ángel:
-¿Cómo sucederá eso, si no vivo con un hombre?
El ángel le contestó:
El Espíritu Santo bajará sobre ti y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra.; por eso al que va a nacer le llamarán ‘ Consagrado’, Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel: a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y la que decían que era estéril está ya de seis meses; para Dios no hay nada imposible.
María contestó:
-Aquí está la esclava del Señor. Cúmplase en mí lo que has dicho.
Y el ángel la dejó.
Segundo misterio gozoso, La visita de la Virgen María a Santa Isabel
En este misterio Gozoso se nos habla de la visita que María la Virgen hizo a tu prima Isabel para comunicarle la noticia del próximo nacimiento del hijo de Dios.
Unos días después María se puso en camino y fue a toda prisa a la sierra, a un pueblo de Judea; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto oyó Isabel el saludo de María, la criatura dio un salto en su vientre. Llena del Espíritu Santo, dijo Isabel a voz en grito:
¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Y ¡dichosa tú que has creído! Porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.
Entonces dijo María:
Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador, porque se ha fijado en su humilde esclava. Pues mira, desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho tanto por mí: Él es santo y su misericordia llega a sus fieles generación en generación. Su brazo interviene con fuerza, desbarata los planes de los arrogantes, derriba del trono a los poderosos y exalta a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes a los ricos los despide de vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose, como lo había prometido a nuestros padres, de la misericordia en favor de Abraham y su descendencia, por siempre.
María se quedó con ella unos tres meses y después volvió a su casa.
Tercer misterio gozoso, El nacimiento de Jesús en el portal de Belén
En este tercer misterio Gozoso se narra el nacimiento de Jesús en la ciudad de Belén
Por entonces, salió un decreto del emperador Augusto, que mandaba hacer un censo de todo el Imperio. Este fue el primer censo que se hizo siendo Quirineo gobernador de Siria. Todos iban a inscribirse, cada cual a su pueblo. También José, que era de la estirpe y familia de David, subió desde Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para inscribirse con su esposa, María, que estaba encinta. Estando allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no encontró sitio en la posada. En las cercanías había unos pastores que pasaban la noche a la intemperie, velando el rebaño por turno. Se les presentó el ángel del Señor: la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se asustaron mucho. El ángel les dijo:
-Tranquilícense, miren que les traigo una buena noticia, una gran alegría que lo será para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un salvador: el Mesías, el Señor. Y les doy esta señal: encontrarán un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejercito celestial, que alababa a Dios diciendo: Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres, que él quiere tanto.
Al marcharse los ángeles al cielo, los pastores se decían unos a otros:
– Vamos derecho a Belén a ver eso que ha pasado y que nos ha anunciado el Señor.
Fueron corriendo y encontraron a María, José y al niño acostado en el pesebre. Al verlo les contaron lo que les habían dicho del niño. Todos los que lo oyeron se admiraban de lo que les decían los pastores. María, por su parte, conservaba el recuerdo de todo esto, meditándolo en su interior. Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por lo que habían visto y oído; todo como se lo habían dicho.
Cuarto misterio Gozoso, La presentación del Niño Jesús en el Templo
En el cuarto misterio Gozoso se nos habla del momento en el que el pequeño niño Jesús fue presentado en sociedad en el Templo Sagrado.
Al cumplirse los ocho días, cuando tocaba circuncidar al niño, le pusieron de nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción. Cuando llegó el tiempo de que se purificasen, conforme a la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarlo al Señor (así lo prescribía la ley del Señor: “Todo primogénito varón será consagrado al Señor”) y para entregar la oblación (conforme lo que dice la Ley del Señor: ” Un par de tórtolas o dos pichones”) .Vivía entonces en Jerusalén un cierto Simeón, hombre honrado y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; el Espíritu Santo estaba con él y le había avisado que no moriría sin ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.
Cuando los padres de Jesús estaban para cumplir con lo previsto por la Ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
Ahora, Señor, según tu promesa, despides a tu siervo en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador; lo has colocado ante todos los pueblos como luz para alumbrar a las naciones, y gloria de tu pueblo, Israel.
Su padre y su madre estaban admirados por lo que decía del niño. Simeón los bendijo, y dijo a María, su madre:
-Mira que este está puesto para que todos en Israel caigan o se levanten; será una bandera discutida, mientras que a ti una espada te traspasará el corazón. Así quedará patente lo que todos piensan.
Quinto misterio gozoso, Pérdida y Hallazgo del Niño en el Templo
En este último misterio Gozoso se muestra el relato donde Jesús se perdió dentro del Templo para más tarde ser encontrado.
Sus padres iban cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua. Cuando Jesús cumplió doce años subieron a las fiestas según la costumbre, y cuando estas terminaron, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Estos, creyendo que iba en la caravana, al terminar la primera jornada se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; y, como no lo encontraban, volvieron a Jerusalén en su busca. A los tres días lo encontraron, por fin, en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas: todos los que lo oían quedaban desconcertados de su talento y de las respuestas que daba. Al verlo se quedaron extrañados, y le dijo su madre:
– Hijo, ¿por qué te has portado así con nosotros? ¡Mira con qué angustia te buscábamos tu padre y yo!
Él les contestó:
-¿Por qué me buscaban? ¿No saben que yo tenía que estar en la casa de mi Padre?
Ellos no comprendieron lo que quería decir. Jesús bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba en su interior el recuerdo de todo aquello. Jesús iba creciendo en saber, en estatura y en el favor de Dios y de los hombres.
Misterios gozosos meditados
A continuación os mostramos los cinco misterios gozosos meditados:
Meditación La encarnación del Hijo de Dios
Este primer misterio gozoso nos habla de ser humildes de corazón como lo fue María la virgen al entregar su cuerpo y su alma para fecundar al hijo de Dios. Debemos dejar al espíritu santo que entre en nuestras vidas y las llene con su gracia. Tenemos que confiar en María que fue bautizada en el nombre del padre para cumplir con el designio Divino.
Meditación La visita de la Virgen María a Santa Isabel.
Como la Virgen María estamos llamados e invitados a servir y dar a conocer el mensaje de Dios. De esta manera conseguiremos irradiar su amor por todos los lugares. Debemos ser humildes y tener la actitud que nos lleve a renovar diariamente nuestra afirmación en Cristo.
Meditación El nacimiento de Jesús en el portal de Belén.
No importó que el lugar donde Cristo nació fuera humilde y frio, pues la Virgen lo cubrió de todo su amor y le dio el calor que merecía el Hijo de Dios. Debemos soportar las inclemencias que se nos presentan en la vida.
Debemos pregonar el mensaje de Dios y hacer que cada día, Jesús nazca en todos los corazones.
Meditación La presentación del Niño Jesús en el Templo
En este momento, Simeón declara a todos los fieles que Jesús es la luz del mundo. El nacimiento de una nueva vida. Esta luz es la que ilumina los corazones de todas las personas.
Esto significa que la manera en la que nosotros tratamos a las demás personas deben mostrar la presencia de Dios Padre. Debemos ayudar a los demás a ver la luz y enseñarles el camino de la verdad y del perdón.
Meditación Pérdida y Hallazgo del Niño en el Templo.
Debemos pedir a Dios que Jesús nunca se pierda y se valla de nuestro corazón. Él es quien nos debe indicar el verdadero camino hacia Dios. Debemos pedirle que siempre guarde nuestra alma pues nada es más importante que vivir con Dios.
Misterios gozosos para difuntos
Para rezar un Rosario por el alma de un difunto debemos realizar las siguientes oraciones:
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén
Ven Espíritu Santo
Ven Espíritu Santo ven, ven por medio de la dulce y poderosa intercesión del corazón inmaculado de María tu amadísima esposa.
Pedimos por
La Virgen María nos pide rezar el Rosario Diariamente por las Siguientes intensiones:
Que el hombre se entregue totalmente a Dios y no deje pasar este momento tan especial.
Por la paz del Mundo.
Por la nomina de la cadena mundial de Oración, Amor y Fe, que reúne a los 17 grupos de todo el mundo.
Por todas las intenciones que no han sido consideradas y que no alcanzaron a ser incluidas aquí.
Por la santificación de todos los sacerdotes del mundo, consagrados, religiosos y servidores, especialmente por los sacerdotes por la vida y los que forman parte de Red mundial cristiana de oración y Rosario Viviente Santa Filomena
Por la conversión de todos los pecadores del mundo, en especial los que están a favor del aborto.
Por todos los niños del mundo para que Dios les conserve su pureza e inocencia.
Por los maltratados, especialmente los niños maltratados.
Por todos los secuestrados del mundo y sus familias.
Por todas las familias del mundo, por la paz de los hogares y por los matrimonios en riesgo de separación.
Por el triunfo del Inmaculado Corazón de María.
Por todos los enfermos y por todos sus cuidadores y amigos, para que la fuerza del Espíritu Santo les ayude a sobrellevar la enfermedad.
Por todas las personas que sufren, por los pobres, los que se sienten solos y por todos los enfermos: para que con ayuda de la luz de Cristo encuentren las fuerzas para afrontar el sufrimiento y los demás sepamos acompañarlos.
Por todos los cristianos perseguidos en todo el mundo.
Por las almas más abandonadas y olvidadas a las cuales nadie recuerda.
Por aquellas almas que han de estar más tiempo padeciendo y satisfaciendo a la divina Justicia, el eterno descanso de las almas del purgatorio.
Por la paz en Tierra Santa, en todos nuestros países y en todo el mundo.
Por todas las personas que rezan esta oración, por sus necesidades personales, físicas y espirituales.
Por nuestros hermanos, los que no creen. Por los que dudan. Para que estas 365 oportunidades transformadas en días, sean la oportunidad para mover sus corazones indiferentes y busquen a Dios.
Señal de la Cruz
Por la señal dela Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. +En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Nos ponemos en Presencia de Dios y para que la oración llegue al cielo, pedimos humildemente perdón al señor por nuestras faltas.
Te pedimos Espíritu Santo, que nos inundes con tu amor y te hagas presente en nuestros corazones al rezar este hermoso Rosario a María.
Amén
Símbolo de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén
Pésame
Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido.
Por el infierno que merecí y por el cielo que perdí;
pero mucho más me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como vos;
Antes querría haber muerto que haberle ofendido, y propongo firmemente ayudado por tu divina gracia, no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amén
Padrenuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
Amén
Avemaría
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
Amén
Abre, Señor, nuestros labios y limpia nuestros corazones de impertinentes pensamientos, ilumina nuestro entendimiento con la Luz del Espíritu Santo, para que, atenta, digna y devotamente recemos este Santo Rosario; pidiéndote por el eterno descanso de nuestro hermano(a) N… Te damos gracias por la vida que le diste y muy especialmente por las personas que estamos presentes.
¡Oh Dios!, que perdonas y deseas la salvación de todos los hombres y mujeres, imploramos tu clemencia para que, por la intercesión de María Santísima y de todos los santos concedas a tu siervo (a) N… la gracia de llegar a la Vida Eterna. Amén
¡Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, Reina del Santo Rosario! Fiados en tu bondad nos acercamos a Vos, para honrar tu nombre y consolar nuestras almas.
Abre, Señora, la puerta de tu corazón y descúbrenos la luz de estos Misterios, contenidos en el Santo Rosario para que en ellos encontremos virtud para nuestras almas, tranquilidad para nuestro corazón, paz para nuestras familias, salud para nuestros enfermos y libertad para las almas del Purgatorio.
Socorre especialmente a nuestro (a) hermano (a) (nombre del difunto) y concédenos la dicha de ser hijos tuyos en vida y en muerte.
Amén.
Oremos: Señor, concede a tus hijos gozar siempre de completa salud de alma y cuerpo y por la intercesión de la gloriosa siempre Virgen María, líbranos de las tristezas de esta vida y concédenos disfrutar de las alegrías eternas, por Cristo nuestro Señor. Amén.
Pidamos a Dios, una vez más, por el eterno descanso de nuestro hermano (nombre del Difunto) y por las necesidades de la Iglesia y el mundo entero.
Misterios gozosos para enfermos
Para rezar los misterios Gozosos y pedirle ayuda para sanar o ayudar algún familiar que está enfermo debes rezar el Santo Rosario con los misterios Gozosos los días Lunes y Sábado.