Lesiones Emocionales

Lesiones Emocionales

Lesiones Emocionales

Hay necesidades funcionales que son vitales, como la necesidad de tener oxígeno para respirar, beber, comer o dormir, pero también hay otro tipo de necesidades que cuando no podemos tenerlas nos generan lesiones emocionales.

 

Hay tres necesidades vitales que nos condicionan:

  • Seguridad
  • Libertad
  • Amor

Todos necesitamos en nuestra vida un mínimo de seguridad, libertad y amor.

Cuando esto no se ha cubierto en las proporciones adecuadas bloquea nuestro organismo.

Nuestro sistema emocional responde ante las carencias de distintas formas:

  • Nos informa con emociones desagradables.
  • O bien aporta algún tipo de emoción agradable a la que pueda recurrir.

Cuando esto no es posible, se produce un choque entre heridas o lesiones emocionales que pueden hallarse escondidas y otras más recientes, a flor de piel.

 

Lesiones emocionales de la infancia

  • Es un hecho irrefutable que la mayoría de nosotros arrastramos emociones mal gestionadas durante la niñez, por mucho que nuestros padres nos protegiesen de entornos raros, en el hogar suelen surgir muchas y variadas. Con nuestros padres-hermanos-primos-tíos, etc. Por una u otra razón.
  • Pueden ser producto de eventos traumáticos (abusos, muerte de algún familiar, malos tratos…), como también pueden ser ocasionadas por una distorsión en la interpretación de la realidad en la infancia. Es importante señalar que en la infancia somos buenos captando las situaciones e incluso los detalles, pero nuestra interpretación es todavía muy inmadura, no logrando entender adecuadamente lo que sucede a nuestro alrededor.
  • Son hechos.
  • Las necesidades para cubrir no siempre se alcanzan. Algo muy común sería la necesidad emocional de disponer de libertad, ( por miedo, nuestros padres ejercen una sobreprotección sobre nosotros, impidiendo que nuestra capacidad de criterio se desarrolle) la falta de libertad hace que el sistema emocional nos informe con un sentimiento de enfado, y de la necesidad de rebelarnos.
  • Algo que no se suele gestionar de la mejor manera haciendo que, durante nuestra vida de adultos se convierta en una necesidad como forma de vida.
  • La falta de seguridad nos proporciona inseguridad.
  • La falta de amor nos lleva a una inseguridad total en nuestra relación de pareja u otros.

 

Lesiones emocionales adquiridas por una relación de pareja

Cuando al llegar a la edad de adultos arrastramos algún tipo de lesión

emocional, de forma inconsciente recurrimos a ellas, no todas sanan y otras surgen de nuevo y más estimuladas debido a nuevas y malas experiencias, como las que se suelen producir en nuestra vida sentimental.

  • Para afrontarlas, vamos adoptando diversos comportamientos con los que conseguimos “evitar” el dolor que nos producen. Pero, justamente, ése es el problema; que lo evitamos, no lo resolvemos, y el problema se va “enquistando” cada vez más dentro de nosotros. Se podría decir que nos anestesiamos, y eso impide que le demos la importancia que requiere, y busquemos ayuda para resolverlo.

 

¿Cómo son este tipo de heridas de pareja?

Son iguales que las anteriores, pero más desarrolladas, a otro nivel y se reduce al entorno familiar creado. Se pueden identificar de varias formas, y por hechos relacionados con la pareja.

  • La infidelidad. Esta te proporciona y aviva más la inseguridad ya existente.
  • Relaciones sexuales. Proviene de algún tipo de abuso en la infancia o adolescencia.
  • Dificultad en mantener una relación afectiva. Esta nos llega de la falta de cariño por parte de algún progenitor.
  • En nuestra infancia carecíamos de libertad, principalmente por la desconfiar,
  • Tememos ser abandonados por la pareja.
  • Nuestra pareja rechaza cualquier propuesta realizada para cambiar algún aspecto de la vida conyugal.

Estas son las principales lesiones que se pueden generar en nuestra vida de pareja, todas ellas producen como fin el MIEDO.

 

¿Cómo identificarlas?

Niveles elevados de Ansiedad.

Palpitaciones, temblores, sudoración excesiva, sensación de peligro inminente, respiración acelerada.

Depresión.

Se presenta a través del sentimiento persistente de tristeza o vacío, desesperanza, desmotivación, sentimiento de inutilidad o de culpa.

Problemas de sueño.

Puede existir dificultad para dormir o mantener el sueño, también pueden dormir muchas horas de más

  • Pensamientos obsesivos. Se presentan con ideas recurrentes que nos generan malestar significativo.
  • Inseguridad. Se presenta con falta de confianza en la propia persona y en sus capacidades y recursos personales, nos crea la sensación de falta de
  • Emoción no saludable de desorden interno, nos “bloquea” al momento de conseguir nuestros objetivos.
  • Actitud defensiva o agresiva, cuando aparece una dificultad para aceptar nuestra responsabilidad en las situaciones o aceptar las críticas, por lo que nos preparamos para el ataque o atacamos nosotros primero.

 

Cuando tenemos heridas emocionales de la infancia,  que no cerraron nunca y añadimos otras, aunque sean diferentes, lo gestionamos la mayoría de las veces con una actitud defensiva produciéndonos un daño emocional a todos los niveles, familiares, de pareja e incluso con nuestros hijos.

Para saber cómo resolver la situación que le afecte, contacta con nuestros asesores personalizados, que le ayudarán a clarificar cualquiera que sea su circunstancia.

 

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